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Collision Course

Pues bien, hace unos 15 días decidí mudarme. Ahora vivo en una de las ciudades más grandes (y caóticas) del mundo. La historia de como llegué aquí es muy curiosa. Verán, desde hace algún tiempo ya, creo firmemente en la energía, somos energía, todo es energía y como energía atraemos y decretamos ciertas cosas en nuestra vida. Tenía ya varios años queriendo mudarme a esta fascinante ciudad, sin embargo, por una u otra cosa no había podido. De repente, así de la nada, comencé a cerrar círculos en mi ciudad natal, ciertas personas se empezaron a alejar de mi, y curiosamente empecé a conocer personas de esta ciudad. Llegó cierto día en el que de 10 personas con las que hablaba en el día, 8 eran del Df (y yo estaba en Guadalajara). De repente, una serie de eventos bastante afortunados comenzaron a tomar acción (sería bastante largo describirlos, eso se presta para una buena secuencia de cine, ya saben como esa escena de Benjamin Button cuando atropellan a la protagonista) y cuando meno...

Me, myself & Lex

Les voy a contar una historia: Había una vez una chica llamada Gigi que conoció a un chico llamado Lex a través de una maravillosa red social llamada Twitter. Como todo en la vida ( y en el Twitter) Gigi no sabía en que momento exactamente comenzaron a hablar, primero con menciones, luego por DM y por último por WhatsApp. En un mundo moderno pedirle el WhatsApp a alguien es lo mismo que decir "¿me das tu número?". Transcurrian los días y Gigi y Lex hablaban todo el día por el WhatsApp. Un buen día Gigi tenía dos boletos para un concierto y como no tenía con quien ir invitó a Lex a ir con ella. Lex aceptó gustoso y fueron al concierto. No se conocían en persona pero ese día fue mágico. Gigi vió en Lex una energía especial, de esa clase de personas que te contagia su buena vibra, que te hacen reir y te hacen sentir feliz. Los días siguientes fueron iguales, hablando todo el día y gran parte de la noche. Buena plática y mucha risa. Un par de diás después volvieron a salir, a...

Octubre

Octubre es en definitiva mi mes favorito del año, excepto tal vez por diciembre. Siempre me ha gustado, es esa época del año en la que no hace tanto calor, llega el otoño y los árboles pierden sus hojas para darle paso a nuevas que nacerán en primavera, llega el cambio. Para mi es el fin de un ciclo, hasta la naturaleza lo sabe. Este pasado mes de octubre fue sin duda uno de los mejores que he tenido. La mayor parte del mes la pasé en el Df (y vivo fascinada por esta ciudad) y cerré bastantes ciclos y comenzaron nuevas historias en mi vida. He conocido a mas personas importantes en este mes que en toda mi vida. Y no es que otras personas que he conocido no sean importantes, es sólo que llegó una especie de vibra en la que la vida me puso a estas personas para darle un giro inesperado (excepto por una de ellas que la conocí en septiembre pero creo que cuenta como parte de mi mes mágico). A veces en la vida nos aferramos a cosas que no tienen sentido ( ya escribí de eso anteriorm...

Entonces bailaré bajo la lluvia

Hace algunos días el clima estaba bastante feo para mi gusto: nublado, lluvioso, frío... London Weather me gusta llamarlo. Como buena millenial lo publiqué en Facebook, algo así como "¿Hasta cuando saldrá el sol?". En ese momento me llegó un inbox: "¿Para qué necesitas el sol? No lo necesitas, disfruta la lluvia". Tengo que admitir que al principio me sorprendió. Pero tenia razón, ¿para que estar pensando en el futuro? Hay que vivir en el presente, aunque a simple vista no sea muy agradable, fue cuando pensé: "Entonces bailaré bajo la lluvia". Y supongo que así pasa la mayor parte del tiempo. Como comentaba hace algunas entradas, planeamos tanto, anticipamos tanto que vivimos en el futuro. Y cuando las cosas no salen como queremos nos lamentamos y pensamos en la próxima vez que podamos hacer las cosas bien o tener lo que queremos. Y estamos tan sumidos en nuestra expectativa que olvidamos disfrutar el presente, sea bueno o sea malo y mucho menos intentam...

Razonando

El día de hoy tengo mucho que escribir, han pasado tantas cosas que no podría ponerlas todas en una sola entrada así que lo dividiré por partes. Como sabrán tomo clases de equitación y todas las semanas los caballos (y mi entrenador) me dan una lección valiosa que curiosamente no tienen nada que ver con los caballos. La semana pasada fue una de las lecciones más valiosas que he aprendido. Verán, se supone tenia que galopar en el caballo y por alguna razón no lograba que el caballo galopara, a lo más que llegaba era a trotar pero de repente volvía a caminar o de plano se paraba en seco, sobre todo cuando estaba a punto de alcanzar la velocidad correcta. Mi entrenador me preguntaba que cual era el problema, porque no galopaba y la verdad es que tenía miedo. -¿Miedo a qué?- Me decía. Honestamente no tenía ni la menor idea. Sólo sabía a lo que no le tenía miedo: no era a caerme, no era a lastimarme, definitivamente no era al caballo. -Tu miedo es irracional- me dijo. Tengo que admitir ...

Control

Como sabrán, he vuelto a la equitación y al maravilloso mundo ecuestre. Además de ser algo que disfruto bastante me enseña lecciones valiosas, sin duda, cada vez que monto aprendo algo nuevo. La lección de la semana pasada fue: control. Como había mencionado antes, la primera vez que monté de nuevo en muchos años no podía controlar al caballo. Esta vez fue un poco más sencillo o eso quiero creer. El problema anterior fue que el caballo se negaba a avanzar, como yo con mi vida.  Pues bien, avancé con mi vida, y se reflejó en el caballo, pero creo que estaba bastante emocionada y contenta y el caballo también, así que decidió ponerse a trotar y a bailar. Si están familiarizados con esta actividad o alguna vez han montado sabrán que estar encima de un animal de media tonelada no es nada fácil y menos si pierdes el control. Mi entrenador dijo que me tranquilizara y tomara el control. Y así fue, en cuanto me controlé, el caballo se controló también, y mi entrenador mencionó unas...

Tomando las riendas

Hace un par de días fui a montar a caballo. Tenía aproximadamente 10 años que no montaba, eso es bastante tiempo considerando que la equitación es uno de mis deportes favoritos y que sin duda los caballos son mi animal favorito. Ese día literalmente cambió mi vida. Montar a caballo se puede comparar con la vida. Tal vez piensen que estoy un poco loca o que suena absurdo pero si han montado antes o practican equitación me entenderán perfectamente, si no, les explico. Los caballos son animales super sensibles, me atrevo a decir que mucho más que los perros o cualquier otro animal con el que haya estado en contacto. Son como un espejo, reflejan tu persona, si te sientes ansioso se pondrán ansiosos, si les tienes miedo, ellos te tendrán miedo. Como había  comentado antes he montando un sin número de veces y jamás les he tenido miedo, incluso he corrido caballos y ese día llegué bastante confiada, me subí al caballo y cual va siendo mi sorpresa que no podía controlarlo. ...